Mostrando entradas con la etiqueta izquierda. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta izquierda. Mostrar todas las entradas

miércoles, 10 de diciembre de 2008

VIII.- El periodismo pro social


Esta semana queridos amiguitos hablaremos de un tema que está de rabiosa actualidad gracias a programas como El Diario de Antena 3 o Porculeros de Cuatro: el periodismo pro social, izquierdoso, sacadineros de los pobres.

Todo buen periodista que se precie siempre ha querido trabajar en esta profesión nuestra para que la Verdad, con mayúscula, brille por encima de todas las cosas: inspirados en el mantra de hacer el bien a la humanidad, el comunicador siempre busca denunciar las injusticias y, como ya vimos en lecciones anteriores, comer de gratis.

Es en vista a este deseo de luchar por los desfavorecidos, los abandonados, los caídos en desgracia, que surge el periodismo pro social, con el cual el medio de comunicación –es decir, la empresa-, dice moverse por el interés del público, o lo que es lo mismo, los tontos que, aún habiendo Internet, pagan un eurazo por algo que al día siguiente no vale ni para envolver el pescado de Manoli.

Así, los medios de comunicación se hacen eco de cualquier injusticia que se produzca en nuestra sociedad: un maltrato al sector de la limpieza, unos mileuristas que no pueden llegar a fin de mes, unos funcionarios que no son respetados, un barquito que no podía navegar, etc.

El reflejar esta realidad social hace que la visión de los medios que tiene la gente ignorante de a píe sea muy favorecedora y muy poética. Sin embargo, lo que la gente no sabe es que el periodista es el verdadero héroe ya que no tiene ni siquiera porqué cobrar mil euros al mes. El periodista dice “No, con poder hacer mi trabajo es suficiente, yo vivo de hacer justicia, de denunciar lo denunciable, y de lo que los jubilados le tiran a las palomas, no necesito más, por ello, jódeme”.

La publicación de la chorrada social que escribe el juntateclas de turno ha de ser suficiente pago para él: qué importa que un periodista trabaje más horas de las que caben en un reloj; qué importa que nadie sienta el menor respeto por el periodista; o que le traten como basura: nada de eso va a salir reflejado en ningún medio porque el comunicador está contento de poder denunciar las injusticias que ocurren de puertas para afuera de la redacción.

Es por eso que El País es un periódico de izquierdas: no porque se rumoree que su grupo editorial planee hacer un ERE, sino porque reflejan el sufrimiento de los ciudadanos ante la durísima crisis económica que sufren todos menos los periodistas.

Tito Paco